Liberarse de la culpa

Liberarse de la culpa, Ejercicios de respiración

a qué órgano afecta la culpa

Perdónate a ti mismo. Es fácil decirlo, pero mucho más difícil hacerlo. Todos metemos la pata de vez en cuando, ya sea por arremeter contra un amigo, por tener un comportamiento autodestructivo o por tomar atajos en el trabajo.
El Dr. Frederic Luskin, de la Universidad de Stanford, afirma que “aprender a perdonar ayuda a las personas a herir menos, experimentar menos ira, sentir menos estrés y sufrir menos depresión. Las personas que aprenden a perdonar manifiestan un número significativamente menor de síntomas de estrés, como dolor de espalda, tensión muscular, mareos, dolores de cabeza y malestar estomacal. Además, las personas informan de mejoras en el apetito, los patrones de sueño, la energía y el bienestar general”[2].
Con demasiada frecuencia, nos castigamos por los errores del pasado, como si pudiéramos “compensar” de algún modo el mal que hemos hecho. Pasamos cada día sintiéndonos menos que nadie. Nos llamamos perdedores. No somos buenos. Vivimos encadenados a nuestro pasado, aferrándonos a heridas y rencores. Y aunque nadie más conozca nuestro dolor secreto, las emociones negativas que sentimos carcomen nuestra alegría y satisfacción en la vida.

superar la culpa: liberar la…

Lou se da cuenta de que era bastante horrible cuando era adolescente y no ha sido capaz de perdonarse a sí misma por ser tan egoísta y descuidada en aquel entonces. También le preocupa ser igual de horrible ahora y no ser consciente de ello, lo que la lleva a sentirse -adivina- culpable. Esta semana, nos adentraremos en 7 cosas que Lou (y tú) puede hacer para liberarse finalmente de la culpa.
ACERCA DEL AUTOR(ES)Ellen Hendriksen, PhD, es una psicóloga clínica del Centro de Ansiedad y Trastornos Relacionados de la Universidad de Boston y la presentadora del podcast Savvy Psychologist en Quick and Dirty Tips.Artículos recientes de Savvy Psychologist Ellen Hendriksen NewsletterGet smart. Suscríbase a nuestro boletín de noticias por correo electrónico.Sign UpScroll To Top

vergüenza y culpa: maestros de…

La culpa puede ser legítima: puede que hayas cometido un error y te arrepientas de tus palabras o acciones, lo que te hace sentirte culpable. Sin embargo, hay ocasiones en las que los sentimientos de culpa son injustificados: puede que hayas asumido la culpa por algo que no hiciste o por algo que hiciste que no era realmente malo.
La depresión, la baja autoestima, las autolesiones y las relaciones tensas son sólo algunos de los posibles resultados de vivir con culpa durante mucho tiempo. Para mantener una buena salud mental, es importante reconocer los sentimientos de culpa y trabajar para perdonarse a sí mismo.
Los signos de que la culpa te está agobiando pueden incluir el sentimiento de indignidad, estar paralizado por el pasado, tener asuntos sin resolver, luchar por perdonarte a ti mismo, actuar a la defensiva y distante, y sentir miedo de volver a intentarlo. Para vivir una vida plena, debes dejar de lado tus errores del pasado.
El primer paso: Comprobar la realidad. La comprobación de la realidad es un primer paso importante hacia el autoperdón. La culpa puede distorsionar tu percepción de ti mismo, tus situaciones y tu visión de los demás. Antes de poder eliminar esa culpa, debes determinar primero si tu culpa es válida. ¿Eres realmente responsable de lo que ha ocurrido? ¿Tiene sentido lógico que te sientas tan mal por la situación? Preguntas como éstas te ayudan a determinar si tiene sentido que te sientas culpable.

síntomas de culpa y arrepentimiento

La vergüenza y la culpa son dos de las cargas emocionales más pesadas que podemos llevar como seres humanos. Como la mayoría de nosotros, soy mi peor crítico y comprendo de primera mano lo que es cargar con historias y sentimientos que son autodestructivos. Aunque he aprendido que es útil aprender de los baches en el camino y de los llamados errores. También me he dado cuenta de que aferrarme a cosas hirientes que no me sirven, sólo perpetúa más de lo mismo. Desde este punto de vista, no puedo evitar preguntarme si me dan a elegir: “¿Preferiría permitir que la vergüenza y la culpa se encontrasen y perdurasen?”. O, “¿Prefiero tomar medidas para evitar que estas emociones agotadoras me roben más tiempo y alegría?”. Sea cual sea la razón real o percibida que tengamos para cargar con un pesado equipaje emocional, hay esperanza de que podamos vivir de una manera diferente que se sienta más ligera y alegre.Estos son algunos enfoques que he aprendido y adoptado a lo largo de los años para ayudarme a salir del fango de la vergüenza y la culpa.Publicidad
1. Escribe una carta y luego destrúyelaReserva un tiempo para ti donde puedas estar libre de distracciones para poder honrar tu proceso. No se trata de una actividad que quieras meter en tu día o apresurarte. Dedícate tiempo y compasión y luego vuelca tu corazón en el papel. Deja salir los pensamientos y las historias cargadas de emociones a las que te has aferrado, las partes feas y todo lo demás. Piensa en ello como una limpieza y liberación emocional. No te preocupes por la gramática y la ortografía. Cada vez que hago esto, me doy permiso para escribir sabiendo que seré la única que verá mis palabras. Me ayuda a sentirme segura sabiendo que puedo escribir lo que necesite, sin preocuparme de cómo le va a parecer a los demás. Este proceso es puramente para mí, y me siento segura sabiendo que puedo ser 100% honesta con lo que siento.La siguiente parte es importante: Destruir la carta. Destrúyela, quémala o cómetela (es una broma). Asegúrate de hacer lo que más te convenga para deshacerte de forma “segura” de tu carta cargada de emociones. Yo siempre lo afronto como si fuera una ceremonia o un ritual especial que me ayuda a “soltar” las historias y la pesada carga que llevo encima. El objetivo de este ejercicio no es hacer que te sientas peor, ni herir a tus seres queridos con tus palabras. La intención es liberar las historias y las emociones que te están causando dolor.Anuncio